domingo, 30 de diciembre de 2007

el final


Siento como el beso de la muerte
Abandona mi ser y lo deja al desnudo
Ante la gloria de Dios.


¿Por cuánto tiempo debo esperar?
Ni la muerte ni la vida
Me pueden librar de este castigo
Que me fue impuesto por querer sentir
El control en mis manos.


Tuve el veneno del amanecer en mis labios,
Pero no lo supe aprovechar
Y ahora quema mis sueños, quema mis esperanzas,
Quema lo último que me mantenía vivo,
Tu…


El sabor a nada sigue en mi boca,
El sentir tu piel es el juego que tiene el destino
Junto con mi cuerpo,
Juego que mata mi extraño deseo por lo vivo,
Por lo muerto, por lo que no puede ser…


Plaga nocturna…
¿Cuando terminarás con esta agonía?
¿Acaso me acompañarás en la eternidad?


El suspiro de esperanza que mantenía mi alma expiró
Y ahora me encuentro ante el destino,
Tan frío que congela mis lagrimas y encierra mis pecados
Para juzgarme ante la corte de ángeles caídos.


Veo el funeral de mi muerte pasar ante mis ojos,
Y la alegría que provocabas en mi es el refugio
En el cual viven mis sueños, pero ahora
Todo está marchito…


¿Hay descanso para almas como la mía?
Solo quiero llegar al final
Y sentir la luz de la condena diabólica
Ante la cual estoy condenado
desde el momento de mi despertar.

martes, 25 de diciembre de 2007

tu y yo...


La vida se cobijó en tus labios,
Y bebo de ellos para morir lentamente
Sintiendo el dolor de tus pensamientos.


Abro mis alas y cubro la luz de luna,
Luz que embellece tu mirada,
La cual marca mi vida, mi ser;
Y me lleva al cielo para hacerme caer
Al infierno una vez más.


Siento el dulce veneno de tus caricias
Que yacen en mi ser muerto,
Esperando el calido suspiro de vida
Que marchita mis pasos y marca mi destino
Maldito por Dios y bendito por el señor de la oscuridad.


Cubre mi alma con el dulzor de tu corazón
Y deja que mis besos envejezcan
Como el otoño deja sus marcas
En el ocaso de mi renacer.


Cambiaría mi muerte
Solo para saborear la gloria de tu ser
Y llenar de vida el abismo de dolor y deseo,
Y así poder saciar esta agónica lujuria.


Marco tu piel con mi sangre,
Marcas mi sangre con tus caricias
Y dejamos que nuestros corazones
Lloren y vivan unidos por el deseo
De tener nuestros cuerpos bañados en pecado.